Cafeína: un psicoestimulante light, benefactor de adicciones mayores

Psic. Eduardo Reyes Loperena, M.A.E.T.
DIF Tamaulipas - Casa de Cuna
Unidad Académica de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano-UAT
ereyes@uat.edu.mx



¿POR QUE HABLAR DE LA CAFEINA?

Y más aún, ¿por qué hacerlo dentro del marco de las adicciones?. Es saber de dioses, por ser vox populi, que una humeante y aromática taza de café es la compañía deseada para el despertar, o simplemente para “avivarnos” en la diaria jornada; nos ayuda a espantar la modorra, a “sanar” la jaquequita que producen los jefes y las rutinas (o ¿Síndrome de abstinencia?). Después de la comida “mejora la digestión”, “despabila” las ideas en los Consejos de ejecutivos y políticos y les “aclara” la mente brindando un adehala de productividad sobre las mesas de disertación y diseño.

 


Cafeína (C8 H10 N4 O2 )
1,3,7 trimetil xantina
(3,7-Dihidro-1,3,7-trimetil-1H purina-2,6dione
)

Cuando estudiantes, nos da oportunidad de ése plus, de aguantar un “poquito más” y hasta parece que memorizamos mejor. Permite “soportar más” el cansancio del trabajo físico; nos mantiene “despiertos” al conducir por la noche o cansados nuestros transportes, incrementando la ganancia (¡y riesgo!); permite reducir la ingesta de alimentos mitigando ésa inquietante sensación de apetencia, es un “magnífico diurético natural”, da riqueza y pasión a las alocuciones entre amigos y colegas, y hace fluir al quid divinum que permite manar la tinta del corazón y/o del cerebro de los poetas, de los doctos científicos y de los inspirados escritores.

Dicen los que dicen que saben, aunque no sé si saben lo que dicen, que una buena taza de café debe resultar en una acróstica pócima: 

c omplaciente,
a marga,
f ascinante y
e xótica.

Tal vez, y con el debido reconocimiento a sus delicias y bondades y a la laxitud de su regulación comercial y consumo, es importante antes que todo, admitir que por su naturaleza química pertenece al grupo de los psicoestimulantes, en virtud a su claro efecto en la bioquímica cerebral y, por ende, en el comportamiento humano, dado que la cafeína, obvio es, no tributa ideas, ni deroga el necesario descanso o el dormir del ser humano, como tampoco potencia el aforo de memoria. Y claro está que tal alcaloide estimula la función psíquica, por ende, es un estimulante de las regiones límbicas del cerebro (del inconsciente) entre otras estructuras orgánicas; pues de no ejercer tales derivaciones de estimulación al psiquismo humano y socialmente mantenidas, beber un pocillo de café, sería tan atractivo como saborear una amarga taza de parda agua caliente.

CAFEÍNA: un alcaloide

Químicamente, la cafeína <1,3,7-trimetil-xantina> es un alcaloide que se encuentra en forma natural en algo más de medio centenar de plantas, siendo las más comunes el arbusto de Café (Coffea arábica), el de Té (Camellia sinensis), el de Cacao (Theobroma cacao), el de la Nuez de Cola (Cola nítida),el de Mate (Ilex paraguariensis), el de Guaraná brazileiro (Paulinia ssp.).

Pertenece ésta sustancia al grupo bioquímico de las purinas metiladas de origen vegetal (Murrai et al, 2000); de las xantinas, y más específicamente a las metil-xantinas, junto a la teobromina <3,7-dimetilxantina> (extraída principalmente del cacao) y la teofilina <1,3-dimetilxantina> (extraída especialmente del Té) y de la que sólo difieren por la ubicación de sus radicales metil- y la pérdida de uno de éstos con respecto a la cafeína. Participan de una misma estructura heterocíclica condensada bidimensional de dos anillos, compartida por carbonos y dobles enlaces conjugados, que a su vez les dan, junto a los Ac. Nucleicos (DNA y RNA –constituyentes de los genes-), la propiedad de ser excelentes absorbedores de luz ultravioleta (UV), un potente mutágeno del tipo físico.

Este interesante alcaloide psicoestimulante en su estado puro es una sustancia inodora de sabor amargo -por ello se agrega a algunas cervezas- (Owen, 2001) <el aroma del café es producto de la mezcla de la cafeína con el ácido tánico>; químicamente tiene un peso molecular de 194.19 y está constituida por un 49.48% de carbono, 5.19% hidrógeno, 28.85% nitrógeno y 16.48% de oxígeno. Fue sintetizada por vez primera en el año de 1895 por el químico alemán Emil Fischer (Premio Novel en 1902) y en 1897 da a conocer su estructura química precisa.


 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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